En las carreteras de Nariño, entre el rugido inconfundible de las Harley Davidson y el espíritu inquebrantable de Calaveras Riders Pasto, este motoclub celebra 9 años de historia, trascendiendo la pasión por las motos para convertirse en un símbolo de compañerismo, amistad y amor por la tierra.
Fundado por un grupo de amigos con la misma pasión, el club se inspira en la imagen de la calavera, que nos recuerda que todos somos iguales, sin importar raza o credo. Con más de ocho grandes eventos y carreras que reúnen a motociclistas de toda la región, han forjado lazos de amistad que perduran más allá del asfalto, rodando con la misma fuerza, energía y complicidad que sus primeros días.
Con un marcado toque ochentero, cuero, parches, rock y humor propio de los hermanos de carretera, los Calaveras convierten cada paseo en una historia. No se trata sólo de llegar a un destino; Es el recorrido, el paisaje compartido y, sobre todo, las ganas de ayudar a la comunidad, dice Francisco Patiño, presidente y socio fundador. “Aquí el mérito se gana con tiempo y compromiso”, complementa John Acosta, vicepresidente.
Nueve años después, los Calavera siguen fieles a su estilo y lealtad, y su espíritu solidario les ha llevado a organizar entregas de alimentos, ropa y actividades para niños y comunidades necesitadas. Actualmente avanzan en su constitución como SAS sin fines de lucro, fortaleciendo su impacto social.
Unirse a Calaveras Riders Pasto es sumarse a una familia sobre ruedas, donde la pasión, la lealtad y la solidaridad se fusionan, aportando alegría y cambio positivo a cada ruta.