Caracas — En medio de una crisis política sin precedentes tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas militares estadounidenses, el presidente interino de Venezuela, Delcy Rodriguezanunció el martes el despido del mayor general Javier Marcano Tábataquien hasta entonces se desempeñaba como comandante de Guardia de Honor del Presidente y jefe de seguridad del presidente capturado.
El Guardia de Honor del Presidente Es la unidad encargada de la protección directa del jefe de Estado, por lo que la destitución de su comandante es una de las decisiones más importantes en la reorganización del aparato de seguridad del Estado iniciada desde que Rodríguez asumió como presidente en funciones.
Rodríguez juró su cargo antes La Asamblea Nacional controlado por el chavismo, luego de que Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueran capturados durante una operación militar estadounidense en Caracas y trasladados a Nueva York para enfrentar cargos federales de narcoterrorismo, según informes internacionales.
La decisión de cese fue informada por el Ministro de Comunicaciones, Freddy Ñáñez, a través de un comunicado oficial, en el que también anunció que Gustavo González López como nuevo comandante de la guardia de honor presidencial y jefe de Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).
Marcano Tábata no sólo era responsable de la seguridad del presidente, sino que también encabezaba la DGCIM, una organización históricamente identificada por grupos de derechos humanos como un actor clave en la represión del gobierno contra opositores, periodistas y manifestantes. Un informe de la ONU documentó varios casos de tortura y tratos crueles practicados bajo su mando en varios centros de detención de todo el país.
La sustitución de Marcano Tábata por González Lópezun soldado con una extensa carrera en el servicio de seguridad del estado, incluidos dos mandatos como jefe de Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN)—ha generado reacciones encontradas. Aunque el comunicado oficial habla de «fortalecimiento institucional» para garantizar la paz y la validez constitucional, analistas señalan que la designación mantiene las estructuras de poder tradicionales del chavismo y no representa un cambio significativo en la política de seguridad.
González López ha sido objeto de sanciones por parte de Estados Unidos, la Unión Europea y otros gobiernos, que lo acusan de abusos contra los derechos humanos y de liderar un aparato de inteligencia involucrado en la represión política.
Este movimiento se produce en un contexto de alta tensión interna y externa: el país enfrenta una fuerte presión diplomática y política tras la incursión estadounidense, y el liderazgo de Rodríguez está siendo observado tanto por aliados como por opositores para evaluar el rumbo del régimen chavista sin la figura de Maduro al frente.