En una de las mayores escaladas militares en Oriente Medio de los últimos años, Estados Unidos e Israel lanzaron la madrugada del viernes una ofensiva aérea coordinada contra objetivos estratégicos en territorio iraní. Las operaciones, calificadas por Washington de «medidas preventivas», tuvieron como objetivo instalaciones militares y puntos considerados clave para la seguridad regional.
Se informaron explosiones en varias partes de Teherán y otras ciudades, mientras que columnas de humo se elevaban sobre zonas estratégicas. Aunque las autoridades estadounidenses indicaron que los ataques tenían como objetivo neutralizar amenazas específicas, el gobierno iraní calificó la acción como una agresión directa contra su soberanía.
Respuesta iraní
Horas después de los bombardeos, Irán confirmó el lanzamiento de misiles y drones contra posiciones israelíes y objetivos vinculados a las fuerzas estadounidenses en la región. El gobierno iraní advirtió que seguirá respondiendo si continúan las operaciones militares en su territorio.
La escalada obligó al cierre temporal del espacio aéreo en varios países de Oriente Medio, lo que provocó la cancelación y el desvío de vuelos internacionales. Israel declaró el estado de emergencia nacional y activó protocolos de defensa ante posibles nuevas represalias.
Reacciones internacionales
La comunidad internacional reaccionó exigiendo moderación. Varias potencias pidieron evitar una escalada del conflicto que podría desestabilizar aún más la región y afectar los mercados energéticos globales.
La ofensiva se produce después de meses de tensiones diplomáticas relacionadas con el programa nuclear de Irán e incidentes pasados en la región. Los intentos de negociación no lograron avances significativos, lo que aumentó el riesgo de una confrontación directa.
La situación continúa desarrollándose y persisten grandes expectativas sobre las próximas decisiones políticas y militares de las partes involucradas.