La guerra en Oriente Medio atraviesa uno de sus momentos más críticos tras la expansión de los ataques militares contra varios países de la región. El ejército israelí lanzó una ofensiva masiva contra posiciones del grupo Hezbollah en todo el territorio libanés, luego de que esta organización respondiera con misiles y drones contra territorio israelí.
La escalada del conflicto se produjo tras el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jameneihecho que provocó una ola de represalias y aumentó significativamente las tensiones regionales. Como consecuencia, Estados Unidos e Israel comenzaron ataques directos contra objetivos estratégicos en Irán desde la madrugada del sábado.
El presidente americano Donald Trump afirmó que la ofensiva militar contra Teherán podría durar hasta un mes, declaración apoyada por el primer ministro israelí Benjamín Netanyahuquien aseguró que las operaciones tienen como objetivo debilitar decisivamente las capacidades militares iraníes.
Según las Fuerzas de Defensa de Israel, los bombardeos en el Líbano se concentran en las infraestructuras de Hezbolá, consideradas estratégicas. Sin embargo, los ataques han tenido graves consecuencias para la población civil. Al menos así lo informó el Ministerio de Salud libanés 31 personas murieron y 149 resultaron heridas tras los atentados en Beirut y en el sur del país.
La violencia también se ha extendido a otras zonas del Golfo Pérsico. Durante la jornada del lunes, Explosiones en Dubai, Abu Dhabi, Doha y Manamacomo en Jerusalén. En Kuwait, testigos informaron de columnas de humo que se elevaban desde la embajada de Estados Unidos, lo que generó alarmas sobre posibles ataques a intereses occidentales.
La comunidad internacional observa con preocupación el rápido deterioro de la situación y teme que la escalada conduzca a un conflicto regional mayor, con consecuencias impredecibles para la estabilidad global.