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El Mundo

Escalada en el Golfo Pérsico: los ataques entre Israel e Irán sacuden el mayor yacimiento de gas del mundo – Ojo critico

  • marzo 20, 2026
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La última escalada entre Israel e Irán ha encendido la alarma internacional tras alcanzar uno de los puntos más sensibles del sistema energético global: el mayor yacimiento de

Escalada en el Golfo Pérsico: los ataques entre Israel e Irán sacuden el mayor yacimiento de gas del mundo

 – Ojo critico

La última escalada entre Israel e Irán ha encendido la alarma internacional tras alcanzar uno de los puntos más sensibles del sistema energético global: el mayor yacimiento de gas natural del mundo, compartido con Qatar.

El detonante fue un ataque israelí a South Pars, la parte iraní de este gigantesco yacimiento de gas situado en el Golfo Pérsico. La respuesta de Teherán no se hizo esperar: misiles impactaron en el complejo industrial de Ras Laffan, en territorio qatarí, una instalación clave para procesar y exportar gas natural licuado (GNL).

Este intercambio de ataques marca un punto crítico, no sólo por su dimensión militar, sino por el riesgo que supone para la seguridad energética global. South Pars, en Irán, y la llamada Cúpula Norte, en Qatar, forman el mismo depósito submarino, considerado el más grande del planeta. Cualquier daño significativo en esta área tiene repercusiones inmediatas sobre el activo global.

En medio de la tensión, el presidente estadounidense, Donald Trump, emitió una dura advertencia: si Irán ataca las instalaciones energéticas de Qatar, Washington podría responder destruyendo por completo infraestructura clave en el sector gasístico iraní. Sus declaraciones aumentan el riesgo de un enfrentamiento directo a mayor escala.

Las consecuencias ya se sienten en los mercados. Tras el ataque a Ras Laffan, los precios del gas en Europa registraron un aumento cercano al 25%, alcanzando niveles no vistos en más de tres años. Esta recuperación refleja la fragilidad del equilibrio energético global, especialmente en un contexto en el que Europa depende en gran medida del GNL de Qatar.

Más allá del impacto inmediato, el episodio pone de relieve un problema estructural: la concentración de recursos energéticos estratégicos en regiones geopolíticamente inestables. El Golfo Pérsico, fundamental para el suministro mundial, se está convirtiendo una vez más en una fuente de incertidumbre que podría provocar efectos en cadena en la economía mundial.

Si la escalada continúa, no sólo aumentará la volatilidad de los precios, sino que también podría poner en peligro rutas clave de transporte de energía, aumentando el riesgo de una crisis internacional más amplia.