El gobierno del Reino Unido está investigando la posibilidad de cobrar la entrada a los turistas extranjeros que visiten sus museos nacionales, una medida que podría representar un cambio significativo en el modelo de acceso abierto vigente desde hace más de dos décadas.
La propuesta llega en medio de dificultades financieras en el sector cultural y tiene como objetivo generar ingresos adicionales sin afectar a los ciudadanos británicos. La idea que se analiza es mantenerla gratuita para los residentes, mientras que los visitantes internacionales tendrían que pagar para acceder a las colecciones permanentes.
Desde la introducción del acceso gratuito en 2001, los museos del país han experimentado un notable aumento en el número de visitantes, convirtiéndose en uno de los principales atractivos turísticos, especialmente en ciudades como Londres. Sin embargo, el aumento de los costos de mantenimiento y operación ha hecho que las autoridades reconsideren el sistema actual.
El plan aún se encuentra en fase de estudio y forma parte de una revisión más amplia sobre cómo financiar la cultura de forma sostenible. Algunos especialistas advierten de que cobrar a los turistas podría afectar a la imagen de apertura y accesibilidad de los museos británicos, mientras que otros creen que es una medida razonable dada la elevada proporción de visitantes extranjeros.
Entre las alternativas también se barajan opciones como la introducción de impuestos turísticos indirectos, por ejemplo sobre el alojamiento, para evitar modificar el acceso gratuito a los museos.
Por el momento no se ha fijado ninguna fecha ni posible coste de entrada y el gobierno continúa evaluando varias opciones antes de tomar una decisión final.