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El Mundo

Líbano, atrapado a la sombra de la guerra: el nuevo frente silencioso del conflicto en Oriente Medio – Ojo critico

  • marzo 17, 2026
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Mientras la atención internacional se centra en la escalada entre Israel e Irán, otro escenario comienza a ganar protagonismo, aunque de forma menos visible: el Líbano. En este

Líbano, atrapado a la sombra de la guerra: el nuevo frente silencioso del conflicto en Oriente Medio

 – Ojo critico

Mientras la atención internacional se centra en la escalada entre Israel e Irán, otro escenario comienza a ganar protagonismo, aunque de forma menos visible: el Líbano. En este país, las recientes ofensivas militares muestran no sólo el riesgo de una expansión regional del conflicto, sino también las profundas fisuras internas que lo debilitan.

El intercambio de ataques entre Israel e Irán ha tenido un efecto inmediato en territorio libanés. Hezbollah, un grupo armado y actor político importante en el Líbano respaldado por Teherán, disparó misiles contra la ciudad israelí de Haifa, en lo que describió como represalia por la muerte del líder iraní Ali Khamenei y por los constantes bombardeos israelíes de la región.

La respuesta de Israel fue inmediata. A los continuos ataques aéreos se sumó el anuncio de operaciones terrestres «limitadas y selectivas» en el sur del Líbano, dirigidas a posiciones estratégicas de Hezbolá. Este tipo de incursiones, aunque presentadas como focalizadas, reavivan los temores de una guerra abierta en la frontera norte de Israel, un escenario que históricamente ha sido devastador para ambos países, pero especialmente para el frágil Estado libanés.

Más allá del nivel militar, los antecedentes del conflicto revelan una realidad compleja. El Líbano atraviesa una de las peores crisis económicas y políticas de su historia reciente: instituciones debilitadas, una inflación abrumadora y una población cada vez más empobrecida. En este contexto, la presencia de Hezbolá como fuerza paralela al Estado genera divisiones internas, pues mientras algunos sectores lo ven como un actor de resistencia, otros lo consideran un factor que arrastra al país a conflictos externos.

El precedente más reciente de relativa calma se remonta a noviembre de 2024, cuando, mediado por Estados Unidos y Francia, se alcanzó un alto el fuego tras la ola de violencia desencadenada por el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023. Sin embargo, ese acuerdo ha resultado frágil ante la dinámica geopolítica actual.

El riesgo ahora es claro: que el Líbano deje de ser un «teatro secundario» y se convierta en un frente activo en una guerra regional más amplia. La combinación de actores armados, alianzas internacionales y tensiones internas convierte al país en un punto crítico donde cualquier escalada puede tener consecuencias impredecibles.

En resumen, lo que está sucediendo en el Líbano no es un incidente aislado, sino más bien el reflejo de un conflicto más amplio que se está ramificando en toda la región. Y en medio de esta compleja red de intereses, el país se encuentra una vez más en una posición vulnerable, atrapado entre fuerzas que escapan a su capacidad de control.