La policía de Nueva York sacudió la opinión pública el jueves 2 de abril de 2026 al identificar a Amari Green, un joven de 21 años vinculado a pandillas, como el presunto autor del tiroteo que acabó con la vida de Kaori Patterson-Moore, una bebé de apenas siete meses. El violento ataque ocurrió en una intersección de Brooklyn mientras la pequeña quedaba en su cochecito con sus padres y su hermano de dos años. Según el informe oficial de la comisionada Jessica Tisch, Green será acusado de asesinato y dos cargos de intento de asesinato después de abrir fuego desde la parte trasera de un ciclomotor en movimiento. En consecuencia, el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) está utilizando ahora todos sus recursos para localizar al conductor del vehículo, cuya identidad los investigadores ya conocen pero mantienen en secreto para no impedir los intentos de arresto.
Las cámaras de seguridad del sector captaron el momento exacto en el que los dos sospechosos conducían en direcciones opuestas poco antes de que comenzara el tiroteo contra la familia. Durante la frenética huida, el ciclomotor chocó violentamente contra un coche, arrojando a ambos sujetos al pavimento. A pesar de la colisión, el conductor logró recuperarse y huir a pie, mientras que Amari Green sufrió heridas que le obligaron a ser trasladado a un hospital cercano bajo estricta vigilancia policial. De igual forma, las autoridades determinaron que el sospechoso ya contaba con una orden de arresto previa por otro incidente. Por ello, la fiscalía prepara un robusto expediente que incluye los videos recuperados y los testimonios de transeúntes que presenciaron la desgarradora escena.
Nueva York identifica al tirador de un bebé de siete meses y busca intensamente a su cómplice
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La comunidad de Brooklyn reaccionó con una mezcla de indignación y profundo dolor ante este último episodio de violencia armada que torció la vida de un menor inocente. Un grupo de líderes religiosos del distrito ofreció una recompensa de 5.000 dólares por cualquier información veraz que condujera al arresto del cómplice que conducía el vehículo. Asimismo, investigadores de la cadena ABC informan que la hipótesis principal es que el ataque iba dirigido inicialmente al padre de la niña, quien resultó ileso en medio de la explosión. Por otro lado, el hermano mayor de la víctima, de apenas dos años, sobrevivió milagrosamente al ataque con sólo un rasguño en la espalda. Al hacerlo, la tragedia reaviva el debate nacional sobre el control de armas y la presencia de motocicletas ilegales en las calles de la Gran Manzana.
Sumándose al dolor de la familia, los padres de Kaori contaron los momentos de terror que vivieron mientras se refugiaban en un almacén cercano mientras escuchaban las explosiones. El padre de la menor la llevó en brazos hasta el centro médico más cercano, donde los médicos la declararon muerta minutos después de su ingreso debido a la gravedad de las heridas. Las cuentas oficiales de la policía de Nueva York en redes sociales y portales verificados llaman a los ciudadanos a cooperar a través de la línea de denuncia anónima para poner fin al asedio del fugitivo. Asimismo, la administración local de «Bogotá, mi ciudad, mi casa» y otras metrópolis siguen de cerca el protocolo de respuesta de Nueva York ante estos ataques selectivos en zonas residenciales. Por este motivo, las patrullas de seguridad intensificaron los controles en los puntos de cruce más vulnerables del distrito.
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Finalmente, el sistema de justicia de Nueva York espera presentar cargos contra Amari Green en las próximas horas una vez que sea dado de alta médicamente del hospital donde se encuentra recluido. Los servicios sociales de la ciudad están prestando actualmente apoyo psicológico a los padres y al hermano superviviente para afrontar las consecuencias de este trauma irreparable. De esta forma, Nueva York intenta cerrar una herida profunda mientras la policía promete atrapar al último responsable de esta barbarie. La vida de la pequeña Kaori se convierte en un símbolo de la lucha ciudadana contra el crimen organizado que utiliza las calles como campo de batalla. El compromiso de las autoridades y la solidaridad de los vecinos son cruciales para restablecer la paz en los barrios que hoy lloran esta pérdida incalculable.